No obstante, el campeón africano tuvo un par de ocasiones por medio de Aboutrika y Ali, en los minutos 69 y 77 respectivamente a punto estuvieron de poner el empate en el marcador sino hubiera sido por dos brillantes intervenciones de Casillas. El partido fue diluyéndose en imprecisiones entre el afán de los españoles por matarlo y el de los africanos por hacerlo resucitar.
Finalmente el marcador se mantuvo presidido por el 2-0 y España se demostró a sí misma que tiene profundidad en el banquillo, que puede acudir a ciertas variantes ofensivas en su juego, como la opción de Reyes o del hoy no utilizado Joaquín, y aumentó su confianza de cara al Mundial.