Ni el tunecino más optimista se esperaba un inicio semejante. Un desajuste defensivo permitió a Mnari plantarse sólo delante de Casillas para batirle a placer. Mazazo anímico para los nuestros nada más empezar que, pese a llegar con frecuencia a la portería de Ali Boumnijel, no encontraba el camino del empate.