Descarado, creativo, incisivo, desequilibrante, hambriento, hambriento, hambriento de gloria... Así es Lionel Messi, el hombre que ha dado un golpe sobre la mesa del planeta fútbol para decir algo así como, "sí, ya sé, tengo 18 años, pero, con todo, voy a ser el mejor jugador del mundo".
Su tarjeta de presentación es inmejorable: es argentino, bajito, zurdo, juega en el Barça y su debut internacional con la albiceleste se produjo ante Hungría... hasta ahí, igualito que otro grande, su admirado Diego Armando Maradona. Como las comparaciones son odiosas, el pulguita Messi deberá escribir su propia historia, tal y como ya ha empezado a hacer. De verdad, el chico promete. Quédense con Leo Messi.
Ché, qué bueno que jugaron...: