A Morientes nunca le ha gustado el banquillo. Como la mayoría de jugadores, cuando se ha olido que podía ir a parar con sus huesos en el banco, el 'Moro' siempre ha decidido emigrar a tierras más cálidas. Así lo hizo cuando no contaba en el Real Madrid y se marchó rumbo a Mónaco, y así lo volvió a hacer cuando, Benítez, su entrenador en el Liverpool, prefirió alinear a Cissé, Luis García o Crouch antes que a él.
En la tierra de The Beatles, Fernando Morientes nunca llegó a ofrecer su mejor cara. Las lesiones y la difícil adaptación al estilo de vida inglés no le facilitaron su aterrizaje en Inglaterra y el delantero español apenas pudo mostrarse. Sus once goles, entre Premier y Champions, en cincuenta partidos no hablan precisamente bien de su aportación. Por eso, cuando llegó la oferta del Valencia, el Moro no lo dudó: "Tenía muchas ganas de jugar en Inglaterra, pero aquel país, para el que no es inglés, te va quemando poco a poco. Por eso pensé que si salía algo importante de España me lo plantearía. Llegó el Valencia, y aquí estoy".
Lo suyo es el gol: