En el minuto 27 de la primera parte llegó un gol histórico para el Sevilla. Daniel Alves puso un balón de oro a su compatriota Luis Fabiano, que conectó un precioso y preciso remate que supuso el primer tanto del Sevilla en una final europea en sus 101 años de historia. La grada española se vino abajo con el gol, y las lágrimas de alegría empezaron a brotar en los ojos de algunos seguidores hispalenses.