Gabi Milito saltó al estrellato después de triunfar en Argentina con su club de toda la vida, el Independiente de Avellaneda. Para la hinchada del Rojo, el Mariscal es aún un ídolo al que recuerdan como uno de los artífices de su último título liguero, logrado en el Apertura de 2002. Su huella en el barrio de bonaerense es, sin lugar a dudas, profunda.