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La venganza se sirve fría


La llegada de Gabriel Milito al fútbol español estuvo precedida por la polémica. Su gran año con Independiente en el Apertura de 2002 llamó la atención del Real Madrid que soñaba con reforzar su línea defensiva tras la salida de Fernando Hierro.

El Mariscal aterrizó en la capital de España y afrontó el reconocimiento médico del doctor Del Corral. El jugador, según la versión oficial, no superó el test y fue descartado por el club blanco. Las malas lenguas hablaban de que el argentino no daba con el perfil glamuroso de la institución y finalmente acabó recalando en el Zaragoza donde, ese mismo año, levantó la Copa del Rey ganando precisamente al Real Madrid.

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