Toda Italia canta ahora al centrocampista del Milán, un tipo vilipendiado por los puristas del fútbol, objeto risible de los periodistas españoles, más amantes de la filigrana y la cabriola encima del balón y que miran con desprecio a obreros cualificados como Makelele o el mismo Gattuso.
No ocurre lo mismo cuando los que hablan son los entrenadores nacionales. Para Vicente del Bosque, Jabo Irureta o Javier Clemente Gattuso nunca desaparecería de sus onces titulares. En realidad, es lo que ocurre en Italia y en el Milán. Gattuso es la piedra angular sobre la que se sustenta el buen hacer de fantasistas como Totti o Kaká. O sea, que Gattuso no se toca.