Pase lo que pase al final del Campeonato del Mundo, lo gane Italia o no, Gennaro Gattuso ya ha ganado algo muy importante en fútbol: el respeto del mundillo. Su campeonato, alejado de toda la estridencia que se le suponía, ha convencido a propios y a extraños y el número de fans del aguerrido centrocampista se ha multiplicado.
Su carácter, su compromiso y su lucha han calado hondo y, seguro, a partir de ahora, las bromas en torno al pilar defensivo de toda Italia dejan paso al halago. Ocurrirá en todo el mundo... menos en España, claro.