La venta de Samuel Eto'o al Barcelona en 2004 reportó al Real Madrid 12 millones de euros, que fueron empleados en traer a un nuevo Balón de Oro, Michael Owen. Pese a su innegable calidad, su fichaje sentó un precedente en los fichajes de Florentino. Por primera vez, el elegido no fue un titular indiscutible en el equipo. Pese a todo, el inglés rindió bastante bien en los pocos partidos en que jugó en España.
Ese año, que se cerró una vez más sin títulos, ha sido posiblemente el peor de Florentino en cuanto a sus fichajes. El más caro, Samuel (25 millones de euros) nunca llegó a adaptarse a la liga española y no tardó en volver a Italia. El segundo más caro, Woodgate (22 millones de euros) se pasó el año en blanco tras recaer de su lesión de rodilla.