Antes lucía rastas rubias y ahora va totalmente rapado. Antes no jugaba casi nunca en el Barça y ahora lo hace un poquito más. Antes marcaba goles a porrillo y ahora sigue igual, infalible en el remate. Es la esencia de Henrik Larsson, un delantero en estado de gracia que ha catapultado al Barcelona con sus tantos en el llano camino hacia el título de Liga, cada día más cerca.
Puede cambiar su imagen, la camiseta del equipo y hasta de botas, pero él sigue a lo suyo, fiel al matrimonio que le unió en su día con el gol y al que, aunque haya podido tener alguna riña esporádica como toda pareja, jamás abandonará. Poner algún "pero" a la trayectoria de este comprometido delantero está de más. Gustará más o menos su juego, pero si para algo le han fichado en todos los equipos en los que ha militado es para eso, para marcar.