El único lunar parecía tenerlo en Barcelona. Pasó la primera temporada prácticamente en blanco por una inoportuna lesión en la rodilla izquierda. Una vez recuperado seguía sin entrar mucho en los planes de Frank Rijkaard, quien apostó por él en el verano de 2004 al quedar libre con el Celtic -se hartó a marcar goles en el club escocés-.
Cuando Eto'o se fue a la Copa de África, el cuerpo técnico apostó por «Henke» y éste respondió como él sabe. El caso es que volvió Eto'o, pero el sueco se ganó la confianza de Rijkaard y desde entonces siempre ha tenido minutos, merced a las innumerables lesiones musculares que castigan últimamente a los jugadores azulgrana. Y no ha desentonado, más bien todo lo contrario.