Varios jugadores atléticos no supieron reaccionar ante los violentos y echaron más leña al fuego. Presionaron a Palop y, una vez reanudado el partido, se emplearon con dureza con los jugadores sevillistas. Así llegarían las expulsiones de Petrov y Perea en una reacción infantil y poco deportiva. Fue un espectáculo patético que no debe volver a repetirse.