En 2002, Marcelo Bielsa le dejó sin Mundial. Entonces comprendió que su sueño de vestir la albiceleste en la gran cita del balompié planetario debería esperar cuatro años más. Ese pensamiento ya nunca desaparecería de su mente, por lo que en el Sevilla luchó lo indecible para brillar y llamar la atención de Pékerman.
Estaba claro que la de Alemania iba a ser su gran cita. El propio Pékerman ya le había hecho Campeón del Mundo sub-20 en 2001 y cinco años después se reencontraban para asaltar el cetro absoluto. Saviola destacó. Anotó un gol en tres partidos y contribuyó a que Argentina diera una buena impresión en el torneo. Sin embargo, Alemania les eliminó, y esa espina molesta sobremanera al Pibito. Ahora, con el Coco Basile quiere sacársela.
Ché, qué bueno que llegaron...: