Los defensas lo saben, pero no pueden hacer nada para remediarlo. Cuando Jesús Navas encara con la pelota cosida al pie, basta con perder un segundo la concentración para que entre en tu casa como el viento. Siempre encuentra una rendija, una puerta mal cerrada, para dejar a las zagas en evidencia y helar la sangre de los porteros.
El joven jugador, nacido en Los Palacios en 1986, representa la esencia del Sevilla: magia, talento, entrega, descaro y futuro, mucho futuro. Navas ya está asentado en Primera, y puede presumir de haber inaugurado su palmarés de títulos con la UEFA y la Supercopa de Europa. Atrás quedaron los tiempos en que buscaba el reconocimiento esquivando patadas en campos de Segunda B con el filial del equipo de Nervión. 22 partidos le bastaron para hacerse merecedor del pasaporte al Sánchez Pizjuán.
Jóvenes y sobradamente preparados..: