Tiene gol y tiene pase. Se luce en acciones individuales pero es generoso. No podría ser de otra forma siendo un pedazo de pan blando, como aseguran todos sus amigos y compañeros. "No parece futbolista", llegó a comentar uno de los que convive diariamente con él.
Los que han hecho su tesis doctoral sobre Brasil aseguraban que éste sería el Mundial de Kaká. Y no lo ha hecho nada mal. Al de hace cuatro años en Corea y Japón llegó con 20 y apenas jugó 18 minutos contra Costa Rica, pero ahora enriquecido por el fútbol europeo puede aprovecharse de las aureolas que acompañan a sus compañeros de selección.