La Jornada no podía empezar con más emoción. Lo que pocos esperaban, que el Mallorca se adelantara en el marcador en su choque ante el Valencia, sucedía en el minuto ocho del encuentro de Son Moix.
En ese instante, cuando los aficionados apenas se habían acomodado en sus asientos, Arango remataba a las redes un pase de la muerte de Víctor. Saltaba la sorpresa en Palma. Se acercaba el alirón culé.