David Villa es la nueva sensación de la Liga. El incómodo delantero nacido en un pequeño pueblo de Langreo, Tuilla, situado en la cuenca minera asturiana, se ha hecho un hueco en todos titulares de la prensa deportiva gracias a su trabajo humilde y paciente, silencioso y constante. Y es que con esta actitud, presente a lo largo de toda su carrera deportiva, ha podido ir siempre un paso por delante del resto y le ha permitido avanzar con la misma potencia con la que perfora las redes rivales.
Desde que despuntara en su querido Sporting de Gijón y anotara veintitantos goles en sus dos temporadas en Primera con el Zaragoza han pasado tres años. Ahora, con otra camiseta blanca, la del Valencia, ha conseguido llamar la atención de todo el mundo con sus goles de todos los colores. Encantado como está con su nueva vida de artillero ché, él, por el momento, avisa: "me encanta que me digan que no tengo techo". Su próximo desfío: hacer historia con el equipo levantino, el club que le acaba ha renovado hasta 2013. Por tiempo, desde luego, no va a ser. Sigue...
La buena salud de la cantera española: