Diarra es Diarra. No Makelele. Y no confundir con Alou, internacional francés que disputó el Mundial. Su precio (26 millones de euros) es caro para su valor real, pero el Madrid ha sido una víctima más del mercado, que tiene esta especialidad del medio centro defensivo supervalorado.
Todos los entrenadores quieren tener un Diarra y los dueños del tesoro lo venden a precio de oro. Como ha hecho el Olympique de Lyon primero con Essien (38 millones al Chelsea) y ahora con el maliense. Pero estos futbolistas, a la larga, acaban siendo rentables. Se lesionan poco y hacen que sus compañeros puedan desplegar todas sus virtudes sin tener que pensar en el aspecto defensivo.
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