Sharapova no es una persona introvertida, al contrario. La rusa es una asidua de los 'saraos', presta su imagen para muchas campañas y se codea con rostros importantes del mundo de la cultura. Y todo ello sin que su juego se vea afectado.
Su influencia fuera de las pistas es tal que los modelos que luce, alguno de ellos para quitar el hipo, suelen venderse mucho mejor en las tiendas. Y es que todo lo que toca lo convierte en oro. El huracán Sharapova acaba de llegar y amenaza con quedarse muchos años.