Matías Fernández es chileno de pura cepa a pesar de que naciera en Buenos Aires. Un 'accidente' geográfico justificado por el origen de su madre, argentino, y que le llevó a vivir durante cinco años en la capital de la república sudamericana.
Una vez en Chile, su facilidad para romper las defensas de los equipos de La Calera, la ciudad a donde se trasladó toda la familia, le hicieron merecedor de un apodo reservado a los más grander: había nacido el Pelusa chileno.
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