Habilidoso con el balón en los pies, Matías Fernández estaba 'condenado' a jugar con un grande. Y así fue. En el año 1998 probó con el Colo Colo chileno y ya nunca salió de su escuela de fútbol. En el equipo albo, el más laureado de Chile junto con el Universidad Católica, también de Santiago, se ha formado como jugador y como persona.
Su irrupción en la primera división chilena no se hizo esperar. Y cuando se produjo, a sus dieciocho años, causó sensación en el país. Debutó ante el Universidad de Concepción en casa, en el Monumental de Santiago, y anotó su primer tanto oficial la semana siguiente, ante Cobresal. Desde entonces, es un fijo en los onces del Cacique y sus goles han llamado la atención de Europa.
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