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Evitando el error, el Milán es mejor


Ese temor, ese respeto fundado, llevó a los dos equipos a jugar al fútbol evitando el error. Como eso es sencillamente imposible, un desajuste en el sistema defensivo barcelonista provocó la doble ocasión que encogió el corazón del soci culé. Primero Gilardino, desafortunado toda la primera parte, y después Schevchenko malograban una inmejorable ocasión para adelantar a su equipo.

El ex jugador del Parma leyó a la perfección un saque de banda para desmarcarse dentro del área, girarse y estrellar el balón en el poste derecho de Víctor Valdés. Sin tiempo para sobreponerse al susto, el ariete ucraniano se encontró con el balón rebotado y lo remató manso a las manos del guardamete de L'Hospitalet. Por si el susto fuera menor, nada más ponerse el balón en movimiento, Van Bommel lo regalaba en las inmediaciones de su área propiciando un tercer remate de Scheva que la suerte no quiso que acabara en gol. Respiraba el Barça y maldecían su suerte los dos puntas milanistas.

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