Sergio Agüero piensa las veinticuatro horas del día en el fútbol. La pelota le ocupa todo su tiempo y quizá de esa pasión por su profesión viene la fortaleza mental que ha exhibido durante sus primeros años de futbolista en Argentina.
Campeón del Mundo Sub-20 al lado de su gran amigo, Leo Messi, la presión no ha sido un problema para un jugador que debutó siendo crack y que ha llegado a la capital española con la misma vitola. Ahora debe refutarlo en competición oficial al primer nivel.