El Rangers acusó el golpe aunque reaccionó rápido. Una vez recompuestas las líneas, los escoceses comenzaron a buscar la portería de Sebastián Viera hasta que en el minuto veintiuno un zapatazo de Lovenkrands con la zurda y desde fuera del área se incrustó en la meta castellonense.
Con todo, el Villarreal se vino arriba y, poco después del tanto del equipo protestante trenzó una jugada que acabó con gol de Forlán que, posteriormente, anuló el árbitro por un dudoso fuera de juego. No ocurriría lo mismo en el minuto 34 cuando el mismo protagonista, el delantero uruguayo del Villarreal sí acertaba con la portería de Waterreus. El uno a dos hacía justicia a los merecimientos de cada equipo dejando en evidencia a la floja defensa del Rangers. La gloria estaba más cerca al descanso.