El factor sorpresa es una constante en su carrera. Tanto, que su presencia en la lista de veintitres jugadores que José Pekerman llevó al Mundial llamó la atención de todos. De todos menos, de los que habían tenido la suerte de verle en acción.
Era la gran oportunidad de reivindicarse ante la mirada de todo el mundo, pero la suerte no le acompañó. Saltó al césped en el primer partido ante Costa de Marfil y nunca más se supo de él. Eso sí, al menos pudo conocer la sensación de defender a su país en un Mundial. Lo que no hará, seguro, es desesperar ya que sabe que la número catorce de Argentina es suya. De aquí a unos años.
Ché, qué bueno que llegaron...: