Su llegada al club Xeneize coincidió con la crisis de juego y resultados provocada por el Chino Benítez. El entrenador que se hiciera célebre por escupir a un rival expulsado en la Bombonera, no contó con El Galleguín y su primer semestre en Boca se saldó con más sombras que luces.
Tuvo que llegar Alfio Coco Basile, hoy seleccionador nacional argentino, para que Palacio se hiciera un hueco en el once, por delante incluso del ídolo bostero, el Mellizo Guillermo Barros Schelotto. Entonces sí, el espigado delantero comenzó a caer a banda, a irse por velocidad, a conectar con Palermo desde segunda línea de ataque y, cómo no, a ganar títulos. Los seis conseguidos por Basile antes de dejar el cargo para asumir el mando de la albiceleste, brillan ya en las estanterías de Rodrigo. Por fin era figura.
Ché, qué bueno que llegaron...: