Rodrigo Palacio se ha abierto hueco en el panorama futbolístico mundial a toda velocidad. La misma con la que recorre la cancha y quiebra a los rivales con precisión de relojero. Desde sus inicios en el Bella Vista de Bahía Blanca, su ciudad natal, la velocidad del espigado delantero llamó la atención de todos. Y por eso, en 2002, fue fichado por Huracán de Tres Arroyos. En el Globo festejó un ascenso histórico a la Primera Argentina que le abrió, a medias, las puertas de Europa.
Porque sus quince goles con Huracán llamaron la atención de Rácing de Santander, Alavés y Betis. Los tres clubes españoles le hicieron cruzar el charco en balde, pues finalmente desecharon sus servicios. Seguro que viendo el rendimiento del argentino en Banfield, su club anterior a Boca, se arrepienten. En el Taladro, Palacio fue ídolo y cada vez que visita su estadio es aclamado... aunque termine gritando algún gol.
Ché, qué bueno que llegaron...: