La salida de Roberto Carlos dejó la banda izquierda blanca sin dueño, obligando al Real Madrid a trabajar duro para encontrar un sustituto de garantías. Todo un drama si se tiene en cuenta que el mercado de carrileros zurdos es reducido y lo mucho que está sudando la secretaría técnica del equipo de Chamartín para cerrar los refuerzos de la temporada 2007-2008.
Sin prisa pero sin pausa, el equipo de Mijatovic terminó convenciendo al Feyenoord de la importancia de alcanzar un acuerdo por su joven estrella, Royston Drenthe, en una cifra cercana a los 13 millones de euros. Una cantidad elevada por un jugador en evolución, explosivo, que deberá dar el do de pecho para aclimatarse lo antes posible al universo blanco. Por carácter, desde luego, no va a ser.