El Sevilla acaricia el sueño de disputar el próximo 10 de mayo en Eindhoven la primera final europea de su centenaria historia tras lograr un valioso, aunque siempre engañoso, empate sin goles en feudo del correoso Schalke 04.
En un partido sin gran historia, típico de ida y con excesivo respeto mutuo, los de Juande padecieron sólo en la segunda mitad, donde les salvó Palop. Quizá sufran más en el Sánchez Pizjuán, ya que los teutones tienen toda la pinta de crecerse al contraataque.