Tenía que ser Joaquín Caparrós, un hombre de la casa que sacó otros grandes valores de la cantera sevillista como los hermanos Navas, Diego Capel o el lateral Puerta, quien alineara por primera vez a Sergio Ramos con el primer equipo.
Aquello sucedió en febrero de 2004, y en esa ocasión la suerte no le acompañó: el Sevilla perdió por la mínima ante el Deportivo de la Coruña. Tan sólo una temporada después, le llegaría al éxito y completaría un año brillante como central titular del equipo. Sus grandes actuaciones, con un golazo al Madrid incluído, terminaron por decidir a los técnicos de Chamartín, que ya no dudaron en hacerse con sus servicios.
La buena salud de la cantera española: