Parece evidente que Sergio Ramos va encaminado a completar toda una vida en blanco. Desde que con catorce años superara una prueba con el Sevilla, el equipo que sintió desde la infancia en casa, el blanco ha sido y sigue siendo su color de la suerte. En las categorías inferiores el club del Nervión conoció la pasión de una ciudad bipolar y se preparó para dar un salto a la máxima categoría. Así, en la temporada 2002/2003, una antes de dar el salto a Primera, el joven Ramos jugó de lateral veinticinco partidos y logró dos goles que le auparían al primer equipo sevillista.
La buena salud de la cantera española: