El gran acierto de la directiva del Valencia fue hacerse con los servicios de Quique Sánchez Flores, un técnico con un único año de experiencia en Primera. Pero vaya año. Llegó a la elite con la misión de mantener al Getafe en Primera y durante meses lo mantuvo en puestos europeos. Sus conceptos del fútbol, la seriedad en su trabajo y su pasado valencianista (casi 272 partidos) encajaban a la perfección con lo que buscaba el club.
El arranque de Quique en el Valencia no fue tan bueno como se esperaba. Con el primer tercio de la liga cumplido, se insinuó incluso una posible destitución tras una mala racha de juego. Pero el equipo fue creciendo jornada a jornada y el Valencia se acabó consolidando como la gran alternativa al Barcelona junto con el Real Madrid.