Al igual que ocurriera ante el Glasgow Rangers y, sobre todo, ante el Inter de Milán, El Madrigal lució sus mejores galas. No obstante, era un partido histórico que nadie en la pequeña localidad castellonense se ha querido perder.
Es por ello que el amarillo y el azul ha sido el color dominante en la grada castellonense que ha estado de diez durante todo el partido. El equipo se lo merecía y una afición como la del Villarreal no podía faltar a la cita más importante de su historia. Al final, las lágrimas se han apoderado de unas caras que, con todo, deben irse bien altas.