La segunda parte comenzó como terminó la primera: con el Villarreal dentro del área británica. La presión amarilla seguía dando sus frutos y en un pase desde banda derecha llegaría un nuevo remate de cabeza de Guille Franco que salió fuera por poco. Tanta mala suerte en una misma noche po podía ser normal. Eso sí, estaba toda concentrada en el mismo jugador.
El propio delantero argentino-mexicano todavía tendría más motivos para la desesperación cuando, después de adelantarse a toda la defensa cañonera en una jugada de pillo, hizo lo más difícil: echar fuera un balón tonto dentro del área pequeña. Definitivamente, no parecía su noche.