Quizá alertados por el ímpetu castellonense, los hombres de Arsene Wenger hicieron todo lo posible por recuperar el mando del partido. Aparecieron Cesc y Hleb de cuyas botas emanó un dominio real pero poco efectivo. La línea de ataque de los cañoneros apenas buscaba el desmarque y, cuando lo encontraban, la buena labor defensiva en la primera parte de Peña y Quique Álvarez desbarataba sus intenciones. Henry apenas apareció.
En ese intercambio de dominio se consumió buena parte del encuentro, hasta que, guiados por un magistral Riquelme, los amarillos tocaron a rebato. Así, tras pedir un discutible penalti sobre Arruabarrena en el minuto 34, los de Castellon casi se encuentran con el gol en una buena combinación por banda que Guille Franco remató y que Jens Lehmann se encontró en la rodilla. Un postrero disparo de falta de Riquelme precedía el pitido final de una primera parte en la que el Villarreal podria haberse llevado más premio.