El Villarreal cuajó una primera parte peor de lo esperado por los aficionados. La presión de tener tan cerca los cuartos de final de la Champions pesó en el equipo de Pellegrini, que estuvo fallón en los pasos y apenas generó ocasiones de gol.
Riquelme, Forlán y José Mari no lograron conectar con acierto ante el buen planteamiento de los escoceses, que dominaron la posesión del balón y quitaron la razón a los que vaticinaban un partido fácil. El técnico Alex McLeish había preparado el partido a conciencia, y en los primeros 45 minutos quedó patente.