Zidane no olvida sus inicios como aficionado en la curva del estadio Velodrome ni su paso por Turín y su agradecimiento se torna en reconocimiento por parte de todos los seguidores, ya que, vaya donde vaya, siempre es recibido con aplausos por la afición rival.
El público marsellés adora al madridista, admirador del gran Enzo Francescoli, con el que comparte un hueco en la sala de mitos de la Juventus, lo mismo que los aficionados del Real Madrid, a los que cada semana deleitó con su 'futbol-baile' sobre la alfombra-césped del Bernabéu.
En su palmarés, junto a premios y trofeos como los tres 'FIFA World Player' y el 'Balón de Oro' de 1998, infinidad de premios, en los que destaca la preciada Copa de Europa de 2002, y el Campeonato de Europa (2000) y el Mundial (1998) con su selección, además de la Copa Intercontinental en 1996 y 2002, la Supercopa de Europa en 1996 y 2002 y la Liga de 2003. Casi nada. Adiós Zinedine.