Las dudas iniciales se superaron con controles increíbles, 'roulettes' mágicas, goles fastuosos y un sinfín de detalles que ahora ha heredado el brasileño Ronaldinho, el primero de una nueva generación de futbolistas que siguen conservando la esencia y el virtuosismo del que Zidane fue maestro.
En Glasgow (2002), y de volea, alcanzó su cenit como madridista. Ahora, después de dos temporadas aciagas, con importantes problemas en su espalda, y hastiado del fútbol, el galo dice adiós para siempre aunque el Real Madrid tratará de convertirlo en una especie de embajador para que su nombre esté ligado al del equipo blanco en una especie de mútua devolución de favores.