El Mundial llega a Nurburgring prácticamente dibujando el mismo escenario que se presentaba en la Fórmula 1 en 2005, es decir, con el asturiano como "capo" ya de la parrilla y con los bólidos del "Cavallino Rampante" y Michael Schumacher con la moral alta después de un buen fin de semana en Ímola.
Así, Alonso buscará ver si el resurgir de Ferrari y el "Kaiser" es algo a temer o, como ocurrió hace un año, lo ocurrido en San Marino, cerca del feudo de Maranello de la "Scuderia", fue flor de un día y el español y su Renault dan un paso más hacia su segunda corona mundial.