El Arsenal de Cesc Fábregas será el rival del Villarreal en las semifinales de la Liga de Campeones tras mantener en Delle Alpi (0-0) la ventaja de dos goles conseguida en Highbury ante la Juventus, en un partido que dejó clara la filosofía de juego de ambos equipos y las carencias del equipo de Capello, que no supo cómo jugar con el marcador en contra.
El encuentro ofreció dos estampas muy distintas. Una, la de la ilusión y el hambre de títulos, representada por la juventud del Arsenal, mientras que otra, la de la incapacidad y la falta de convicción, por parte del líder de la serie A italiana