El más purasangre de los jugadores ingleses no podía ser ajeno a una afición tan local como las apuestas. Rooney también le ha dado al juego y tiene unas deudas de 700.000 libras (cerca de 1,04 millones de euros). El caso, desvelado por la prensa británica, ha servido para destapar el gusto por el juego, no sólo el futbolístico, de media selección inglesa, comenzando por Owen, que habría iniciado en el vicio a varios de sus compañeros, y siguiendo por Ferdinand, Lampard y Terry, entre otros.
Esto para desesperación del técnico, que va de problema en problema ante la cita del Mundial. Eriksson ya ha anunciado que hablará con sus muchachos para que los naipes y las apuestas -y las deudas- no les distraigan de sus obligaciones en Alemania.