El Espanyol selló en Riazor (0-0) su clasificación para la final de la Copa del Rey, que disputará frente al Real Zaragoza en el Santiago Bernabéu el miércoles santo, después de resistir, tampoco sin excesivos apuros, el triunfo por la mínima (2-1) logrado en la ida en Montjüic ante un inoperante Deportivo.
El cuadro de Joaquín Caparrós no pudo romper la desgraciada racha que le persigue en su estadio, donde no gana en Liga desde el pasado 11 de diciembre. Tres meses sin ganar, con la excepción del encuentro de Copa ante el Valencia, que han relegado al equipo blanquiazul a cotas menores de las previstas inicialmente.