El Betis no consiguió hacer historia como el Sevilla y se despidió de la UEFA en octavos de final de muy mala manera, con demasiada tristeza y dando mala imágen.
Sólo cinco minutos después de que el Steaua se aprovechase de un error defensivo para casi sellar la continuidad de los rumanos, la impotencia quedó reflejada en Joaquín, que no aguantó los agarrones de Dica y soltó un codazo que costó una expulsión decisiva, por si la remontada no estaba ya suficientemente complicada. La épica quedó para otro día.