Una nueva memorable actuación de Dwayne Wade, elegido por méritos más que sobrados mejor jugador de la final, permitió a los Heat de Miami ganar el sexto partido (95-92) ante Dallas Mavericks y lograr así su primer título de campeones de la NBA.
A pesar de que Dallas entró al encuentro dispuesto a llevar la final hasta su último acto y puso distancias desde el principio con un 26-12 (min. 9) que dejaba a las claras que este partido podía ser muy distinto, los Heat nunca perdieron la fe.