Una tarjeta y un resultado 'anómalo' podrían tener la culpa de que Zinedine Zidane no pueda despedirse del fútbol sabedor, al menos, de haber disputado sus últimos minutos.
La amonestación recibida ayer por el capitán francés conlleva un partido de suspensión, el que deberá cumplir en la tercera jornada mundialista, cuando los bleus se midan a Togo en Colonia el próximo viernes. En ese partido, sin él en el campo, se decidirá el futuro de Zizou.