El Fulham, un equipo que contempla sus aspiraciones competitivas en lograr la permanencia en la Premier, tumbó al Chelsea, líder intratable de la competición, que terminó el encuentro desquiciado y con una llamativa sensación de impotencia entre sus jugadores. Fue incapaz el equipo de José Mourinho de dar la vuelta al tanto logrado por Luis Boa Morte al cuarto de hora de encuentro. Envuelto en un fútbol espeso, distante de la solidez de hace unas cuantas jornadas, el cuadro londinense no encontró soluciones en ataque.