Tommy Robredo es la regularidad. A sus 24 años, lleva cinco y medio asentado entre los 30 mejores jugadores del ranking y desde hace dos ronda el "top ten". Sin embargo, su palmarés no resulta deslumbrante.
Por eso era tan importante su final de ayer en Hamburgo. Aprovechó bien el hueco dejado por Roger Federer, Rafael Nadal y David Nalbandian, los números uno, dos y tres del planeta, y desarrollando casi el mejor tenis de su vida fue superando rondas (Novak, Serra, Mathieu, Ferrer y Ancic) hasta plantarse en la primera gran final de su carrera. Y la ganó, confirmando que puede optar a ganar Roland Garros.