Villa, con tres goles en apenas cinco minutos mágicos, del 80 al 85, silenció La Catedral y dejó al Athletic con el agua al cuello. El "guaje" resolvió con técnica, su forma de controlar el pase de Angulo en la primera diana fue sencillamente genial, picardía y un olfato de gol extraordinario un duelo en el que los "leones" cayeron presos, una vez más, de su alarmante falta de mordiente y de sus despistes en la defensa.
Nada nuevo en el "Botxo". Ni mucho menos se mereció esta vez tanto castigo la esforzada tropa de Clemente, pero Urzaiz, Llorente e Iraola se estrellaron ante su falta de puntería o frente un Cañizares que, descontado Villa, quien ya suma 22 dianas y acecha a Eto"o en la batalla por el "Pichichi", fue el mejor de su equipo. Una vez más, se cumplió la vieja máxima futbolística de que quien perdona...