"Me han hecho un daño irreparable en mi imagen profesional y personal". La frase difundida ayer por Aitor González resume el efecto secundario de un caso positivo que nunca lo fue.
El Comité de Competición de la Federación española ha archivado el expediente por supuesto dopaje del corredor de Zumarraga en la última Vuelta a España. Si la Unión Ciclista Internacional (UCI) no recurre esta decisión ante el Tribunal de Arbitraje (TAS), Aitor González quedará totalmente exonerado. Eso sí, permanecerá el recuerdo de los largos siete meses que ha estado inactivo, deprimido y apartado de las competiciones.